miércoles, 3 de julio de 2013
Inexistente II
Y si, no ha pasado mucho, sigo con mi simple inexistencia, sigo siendo el mismo idiota que se dedica a simplemente escribir a la madrugada con un café y su recuerdo, soy inexistente como la mayoría de sentimientos de esta sociedad patética y superficial,todo me recuerda mi inexistencia, inexistencia que se alimenta de palabras vacías, de sentimientos fríos, y de soñadores muertos, entonces intento levantarme de entre ellos, y dar una pequeña luz de inexistencia soñadora, de esa que de alguna estúpida forma tiene mas sentido que la inexistencia muerta, entonces toda esta inexistencia de alguna manera irreverente simplemente busca una cerveza, tal vez así aclare su mente, sea mas valiente, y se cree una pequeña posibilidad de que sea capaz de abalanzarme sobre ella y simplemente probar sus inexistentes labios, labios tan provocativos como toda ella, entonces mejor sigo con mi inexistencia que a cada momento me recuerda lo cobarde e incapaz que soy, y simplemente sigo siendo el mismo idiota de siempre, ese que prefiere simplemente preferiría escapar y nunca volver...
Luna III
Me encuentro de nuevo con la luna, me encuentro con ella después de muchas noches sin admirarla, me reencuentro con ella justo a tiempo, después de regalarme a ella, regalarme como un simple búho soñador, de esos búhos que firman pactos de silencio y sabiduría con la luna, si, me regale a ti, a mi mas fiel compañera de sueños, a la fiel y ausente testigo de mis sentimientos y deseos, ya extrañaba su sonrisa regañona, extrañaba fantasear estar recostado en su sonrisa, con sus labios contra los míos, y y su mirada volando libre entre la mía, mientras nos deslizábamos por el brillo menguante de la luna, luego el contacto del húmedo pasto con mis descalzos pies me devuelve a mi soledad mundana, y de pronto me encuentro divagando por ningún lugar con su recuerdo encarnado a mi memoria, entonces justo cuando estoy listo para acabar con mi maldita madrugada pasa una estrella fugas, si, una de esas de pedir deseos, y entonces mi mayor deseo es en ese momento abrazarla, llevarla a la luna, y ahí, junto a mi dueña la luna, besarla, y simplemente unirme a ella, luego recuerdo que es una simple utopía de esas en las que suelo vivir para alejarme de la realidad, entonces simplemente me meto en mi carpa, despido mi luna sonriente, y me abrazo a su recuerdo para no conciliar el sueño y simplemente dedicarle cada uno de mis pensamientos, miradas, y enrarecidas y mudas palabras de afecto lunar...
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